miércoles, 12 de octubre de 2016

Una de colegios




Yo no lo quito


Huelga decir que llevo casi un mes sin escribir porque este Asno no quiere decir barbaridades a la vista del vergonzoso espectáculos de los que dicen ser padres de la Patria. Triste espectáculo que estamos sufriendo desde que nos cayó encima eso que nos quieren decir que es una democracia, aunque ya pocos lo creen. Ni siquiera los que viven de ella.

Pero ha ocurrido estos últimos días un asunto verdaderamente inquietante para aquellos que desearían ver en nuestras escuelas a una mocedad digna y responsable, y se encuentra con una partida de salvajes como esos del colegio de Palma de Mallorca que han pateado a una muchachita de 12 años porque  se le ha ocurrido recoger la pelota cuando alguien había avisado que el tiempo de jugar en el patio se había agotado. Sus compañeros debían pensar lo contrario y la han tirado al suelo produciéndole una grave lesión en la cabeza, y le han cubierto de patadas en el cuerpo. En  estos momentos la niña se encuentra en el hospital, y pide a sus padre que no le vuelvan a llevar a ese colegio público en el que estaba estudiando. 

Entre los niños de un colegio, siempre ha habido algunos que te parecen más simpáticos, y otros que no merecen el tratamiento de "amigos". porque la vida es así. pero lo que uno no puede recordar es casos como éste en los que se patea a una niña caída en el suelo y con un golpe en la cabeza, que suponemos se ha dado en la caída.

En cualquier caso, lo que indica es un salvajismo impropio de menores de esa edad, y una falta de control de los docentes.Un juez ha tomado cartas en este asunto, y esperamos que se corrija adecuadamente. Ya se ha identificado a seis de estos salvajes,

Por otra parte, ocurre que este colegio público  se titula "Col-legi Públic Anselm Turmeda". O sea, que está pensado bajo el patrocinio de Anselmo Turmeda, que fué un fraile franciscano mallorquín , escritor de obras en catalán, latin y árabe, que amplió sus estudios en París y Bolonia para terminar renegando de su fé cristiana y convirtiéndose al islamismo. Vivió en Túnez bajo la protección  de dos reyes de Túnez a los que servía como jefe de aduanas e intérprete. También como intendente de Palacio. Dejó de llamarse Anselm Turmeda para  convertirse en Abd Allah.                




El libro escrito en catalán más conocido es el titulado "Disputa de l´ase" (disputa del asno ) en el que un asno le proporciona los argumentos y le convence para renegar del cristianismo en favor del islam.

Lo que a este Asno de Rotterdam le sorprende es que a un colegio público de Mallorca se le haya dado este patronazgo, cuando puede exhibir con orgullo a otro personaje totalmente distinto, como Ramón Llull (Raimundo Lulio) que dedicó todo su saber a defender el cristianismo. Aunque quizás en Palma pueda haber otro colegio público dedicado a Ramon Llull. En Barcelona tiene mucho prestigio y da su nombre a una Universidad. Esta enterrado en Palma de Mallorca pero murió en Bujía asesinado,al parecer, por musulmanes cuando se dirigía  a su tierra natal




martes, 23 de agosto de 2016

Miscelánea

Yo no lo quito


Este Asno lleva bastantes días sin escribir.Y han sido tantas las cosas que  han ocurrido en España, en lo que llevamos de mes, que la verdad es que se le han quitado las ganas de escribir. Por todo ello pedimos perdón a nuestros lectores. Y ya que hablamos de lectores, bueno es saber que, aparte de los lectores que El Alimoche tiene en España, desde la fecha que empezamos a recoger la estadística de lecturas, que han sido 112,000,  en los EEUU, se han recogido 15,998 y en Alemania, hasta el momento, son 32,081. O sea, que en Alemania tenemos el mayor número de lectores en el extranjero. A todos ellos muchas gracias por la atención que nos dispensan.

Huelga decir que parte de la culpa la tienen la Olimpiada de Rio de Janeiro en la que nuestros deportistas han hecho lo mejor que podían, que ha sido mucho, empezando por nuestra primera medalla de Oro. la nadadora de Badalona de apellidos Belmonte y García y nombre provenzal que nos recuerda el poema occitano de Fréderic Mistral, que lleva por título "Mireio" pero se pronuncia "Mireia". En francés seria "Mireille".



El caso es que cuando se celebró la Olimpiada en Barcelona, recordamos que el entonces Alcalde de Barcelona, Pascual Maragall hizo entrega de la Bandera Olímpica de Barcelona al Comandante del Buque Escuela de la Armada Española "Juan Sebastián Elcano" para que la exhibiera en misión de propaganda,. De lo que el buque se abstuvo, suponemos.

Pero en Cataluña suceden cosas muy curiosas. El profesor J.H. Elliott cuenta en su obra "La rebelión de los catalanes (1598-1640) una historia que movería a risa si no constituyera un triste ejemplo de como se tratan por estas latitudes muchas cuestiones, incluso las más serias.



En el mes de julio de l623 cayeron en manos de los moros argelinos dos galeras catalanas que la Diputación había hecho construir para la vigilancia de las costas y protección del trafico marítimo que aquellos años navegaba bajo el peligro de los ataques de los piratas berberiscos que infestaban las aguas del Mediterráneo.

La pérdida de las galeras, con ser grave, no dejaría de constituir un riesgo muchas veces inevitable, pero su aprehensión se había producido en unas circunstancias que movieron a escándalo, porque en vez de  dedicarse a la misión para la que habían sido construidas, estaban dedicándose al transporte de mercancías que en aquel momento pertenecían a la compañía privada de Cánoves y Morgades, y facturadas con destino a Sicilia. Al estar, no ya cargadas, sino sobrecargadas, las galeras no pudieron escapar a la persecución y cayeron intactas en manos de los piratas berberiscos. 

Por si fuera poco, en el seguro de aquella mercancía  habían intervenido algunos funcionarios de la Diputación, que esperaban obtener un beneficio sustancioso de la expedición. Lo cual señaló el Doctor Pujades  con indignación que le llevó a escribir: "Deu ho ha permés, puix alli tots hi son lladres..." y ese era un menguado consuelo para "la mes infame pérdua que mai se lleigexi de la nació catalana"                                                                                        



lunes, 8 de agosto de 2016

Hora de bellacos

Hora de bellacos.


Yo no lo quito


En nuestro último Alimoche hablábamos del sacerdote asesinado hace pocos días en una iglesia de la Normandía francesa y señalábamos que ha llegado un nuevo tiempo de mártires como aquel que pudimos contemplar en nuestra niñez con el advenimiento de la Segunda República española.


Pero al mismo tiempo que se está desatando un odio a la iglesia católica desde varios frentes, como era de esperar en España desde el advenimiento de la "Santa Transición", también es el momento de decir que este es tiempo de bellaquería; de una bellaquería que corre de boca en boca y de la que habría que decir, como nuestro escritor de otros tiempos; "con escándalo entre las damas, sorpresa en las justicias, hidalgos y caballeros, indignación entre los amigos y desvergüenza entre los rufianes, tahures y gente de sisa y latrocinio, pues de todo hay en la villa y viña de la corte del Rey nuestro señor". Algunas voces sensatas empiezan a echar de menos lo que empiezan a llamar "los valores".Y de ellos, quizás el principal es el sentido del honor.


El concepto del honor representa un plano intermedio en el que se encuentran los valores eternos y los temporales de una sociedad. Por frágiles y engañosas que puedan llegar a ser nuestras grandezas no por ello dejan de ser como un reflejo y sombra de la grandeza eterna. Y la idea española del honor comprende, a la vez, toda la plenitud y la fuerza de la grandeza humana. El último de los menesterosos puede alcanzar honores, y el más poderoso de los aristócratas puede perderlos con la rapidez de un rayo, y el honor se convierte en ignominia lo mismo que el oprobio de este mundo puede convertirse en gloria eterna,



Este concepto del honor fué el que inspiró al ejército español durante el siglo XVI y buena parte del XVII, cuando era el más poderoso del mundo. El sentimiento del honor de los soldados y de los oficiales era, en este ejército, un fundamento más importante que la disciplina. "Pon la honra, pon la vida, y pon las dos, honra y vida, por tu Dios" era un conocido proverbio militar. Cierto que había frecuentes motines, pero jamás actos de cobardía; y no por cuestiones de organización, sino por la idea de que era honroso servir al Rey de España. Y este ejército, que se componía de voluntarios y de gente procedente de levas, fué un verdadero ejército nacional, el primer ejército nacional de la Edad Moderna.

Este ejército que era considerado una escuela de honor en el que los tránsfugas y los parias podían ganar de nuevo la consideración social, pasó a constituir un ejemplo para el resto de las naciones. Era también puerto de refugio para todo género de aventureros. Y, precisamente, en ese azar de honores y derrotas se veía el valor educativo, confortador y  rehabilitador ante Dios y ante los hombres.

Han transcurridos cuatro siglos desde aquellos años en los que el soldado español decía aquello de

"España mi natura, Italia mi ventura, y Flandes mi sepultura"

Todo esto nos  lo provoca una conversación reciente con una señora anciana   que había oído decir a  madres  más jóvenes que ella, que estaban preocupadas por sus hijos y añoraban el pase de los mozos por el anterior servicio militar, de donde volvían hechos más hombres y más responsables.